Perón y Evita manejaban otro sentido de la democracia, diferente a la versión conservadora del matrimonio Kirchner. No olvidemos aquella observación de Perón cuando en aquél memorable 17 de octubre de 1945, exclamó: “Esta es la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar sus auténticos derechos”. El pueblo movilizado sin ningún tipo de intermediarios ni representantes llevó acabo la gestión democrática por antonomasia: hacer saber, por aclamación a sus gobernantes, qué es lo que quiere. ¿Es éste el sentido que tiene la movilización convocada por los Kirchner, los Moyanos y D´Elias para mañana martes?De ninguna manera. Perón, a diferencia del matrimonio presidencial habría descartado el aspecto bélico de la movilización -sufrido en carne propia por un desprevenido ciudadano por parte del pugilato D`Elia. Seguramente el verdadero peronismo le hubiera otorgado a la manifestación una dimensión y significación políticas, como pueblo en marcha que crea en los gobernantes las condiciones para la decisión justa.
Esto último, explica el sentido profundo de la movilización para el justicialismo: la creación en los gobernantes de las condiciones para la decisión justa.
Hace apenas unas horas el ministro del Interior Aníbal Fernández decía que “el acto del jueves último y el anunciado para este martes, son señales de reactivación de la vida partidaria”. A no confundirse: en medio de una fenomenal crisis política producida por manifiesta ausencia de capacidades estatales para proyectar un modelo de desarrollo sostenido con políticas de largo alcance, previsibles, y consistentes, el matrimonio presidencial se esfuerza por reeditar la temible polarización política y social de años aciagos en Argentina.
Se trata de instalar en la sociedad un nuevo clivaje: una línea divisoria (campo-ciudad; ricos-pobres; peronistas-antiperonistas; desarrollo industrial-economía agraria) con el único objetivo de distraer la atención de la ciudadanía sobre temas que requieren de urgente resolución: inflación, seguridad, desempleo, educación, etc.
Resulta entonces, no menos paradójico que la decisión política de convocar a una movilización masiva en pos de lograr apoyos y respaldos a las últimas medidas de gobierno –recordemos el aumento de las retenciones al agro fuertemente rechazadas y cuestionadas por vastos sectores sociales- termine negando y no reconociendo, en absoluto, a la propia ciudadanía la potestad de trasmitir libremente sus demandas, tal como ha quedado demostrado con el uso de fuerzas de choque para aplacar cualquier atisbo de demandas populares.
Todo lo contrario. La convocatoria, así planteada, viene a cumplir con la exigencia por parte de la máxima investidura gubernamental de recibir apoyos incondicionales a un modelo de acumulación económica fuertemente confiscatorio y absolutamente cortoplacista.
Por otra parte, el uso abusivo y arbitrario de los medios de comunicación para favorecer las acciones de gobierno es a todas luces contrario a los principios democráticos ¿O acaso es más importante la movilización del Partido Justicialista que la del Partido Socialista, o la del Partido Radical? ¿Por qué los partidos opositores no gozan de las mismas oportunidades y beneficios que el Gobierno impidiendo que la ciudadanía conozca sus ideas, presencie sus debates y participe de sus movilizaciones?
Coincidimos con el señor Ministro en que los partidos políticos argentinos deben ser modernos y remozados. Por tal motivo se deben a la búsqueda de bienes colectivos, ya que su esencia original les lleva a ser profundamente igualitaristas, anti-elitistas y homogeneizantes; por lo que la movilización de voluntades en clara adhesión a la gestión de gobierno, arengada desde el vértice mismo del poder de ninguna manera es señal clara de reactivación de la vida partidaria.
Antes bien, constituye un claro intento de crear falsas antinomias que tarde o temprano, habrán contribuido a corroer el aún frágil tejido social de la democracia argentina. No lo permitamos. De nosotros depende.
Lic. Claudia Guebel - Convencional Nacional de la Unión Cívica Radical Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Popularity: 84% [?]
QUERIDA CLAUDIA.
LA PROPIA IDEA DE COMPARACION ES ABSOLUTAMENTE FALSA.
CADA INDIVIDUO ES UNICO, PORQUE NADIE HAY COMO EL.LA COMPARACION SERIA VALIDA SI
TODOS LOS INDIVIDUOS FUERAN IGUALES, Y NO LO SON.
INCLUSO LOS GEMELOS NO SON ABSOLUTAMENTE IGUALES . ES IMPOSIBLE ENCONTRAR A OTRO EXACTAMENTE IGUAL A TI .ASI TODO EL PROBLEMA SE ORIGINA POR COMPARAR PERSONAS UNICAS.
TE QUIERO MUCHO MARCELO.